Vivimos dentro de un cadáver

Por Franco “Bifo” Berardi (vía Blog de Izquierda)

Caída

El capitalismo está muerto, y vivimos dentro de un cadáver.

Frenéticamente estamos buscando una vía de escape del cadáver, y no la estamos encontrando.

Treinta años de agresión neoliberal están pasando factura, y va a ser duro. El capitalismo financiero depredó a la sociedad sistemáticamente, y después del colapso de 2008 los recursos sociales fueron transferidos al sistema bancario, mientras que los salarios bajaron. No es sorprendente que la demanda esté en caída libre, y la economía esté yendo hacia una depresión. ¿Deberíamos lamentar que se apague la llama económica? Bueno, sí y no.

En el New York Times el 9 de enero, apareció un alarmante artículo de Clifford Krauss: Declina el hambre de China por los commodities, y el sufrimiento se extiende entre los productores.

“La inundación de materias primas está presionando los precios, provocando una dolorosa reestructuración. Las compañías petroleras han despedido un estimado de 250.000 trabajadores en el mundo…”

Michael Levi, un experto en energía en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR en EE.UU.), comparó el giro con una lluvia que primero alivia una sequía pero luego causa una inundación. “Los productores terminaron siendo ellos mismos sus peores enemigos”, dijo. “Nunca nadie se preocupó de que produciría demasiado, pero eso es exactamente lo que ocurrió y los metió en el lío”…

Pero lo que preocupa a los economistas es que el problema de las materias primas refleja un debilitamiento de la economía global, bajando el valor del comercio mundial y tal vez incluso empujando a algunos países al mismo espiral deflacionario que obstaculizó a la economía japonesa por décadas. La agitación global del último verano, originada en China, provocó que los Estados Unidos demorasen la subida de las tasas de interés hasta el final del año pasado.

“Los precios más bajos del petróleo no demostraron ser tan estimulantes como la teoría económica sostenía”, dijo Daniel Yergin, historiador especialista en energía y vice-presidente de la consultora IHS. “La pregunta es, qué nos están diciendo los precios débiles de las materias primas: ¿Se trata de sobreinversión en el pasado, o señalan una economía global más débil hacia adelante? Me da la sensación de que la respuesta es ambas cosas. Los precios del petróleo bajaron más del 60 por ciento durante los últimos 18 meses. Incluso los precios del maíz, la avena y el trigo se hundieron”.

Una gigantesca crisis de sobre-producción se avecina, y va a aumentar la volatilidad financiera. Los bancos centrales -dice The Economist (el 20 de febrero de 2016)- se quedaron sin municiones. Según Larry Summers, el estancamiento secular ya llegó.

Némesis

El proyecto Neoliberal de la completa depredación de los recursos sociales se está encontrando con su peor enemigo. El contragolpe no es sólo la más gigante depresión de todos los tiempos, sino el retorno de un monstruo nunca extinguido: el Nacionalismo, que no fue anulado, que estaba latente en el inconsciente colectivo de los países coloniales, que se siente amenazado por la globalización y por el crecimiento demográfico de la población no-blanca.

Cuidado: yo no pienso que exista la raza blanca, es una alucinación racista, pero es la traducción imaginaria de la supremacía del Occidente Moderno: la raza blanca significa la minoría colonialista que depredó sistemáticamente los recursos del planeta. Lejos de estar extinto, el colonialismo está viviendo hoy una nueva fase, basada en la amplia penetración de las corporaciones globales y en la guerra civil privatizada.

Miren a Europa en el actual proceso de desintegración. Como era predecible y predecía la norma austeritaria, promovida por la clase dirigente ordo-liberal, se destruyó el bienestar y se allanó el camino para el resurgimiento del Nacionalismo en todas partes.

Ahora, los desreguladores globales están enfrentando a su progenie y a sus enemigos. De Polonia a Hungría o Francia, los fascistas están creciendo, y la guerra se está expandiendo en las fronteras del continente, avivando una predecible ola de migraciones que la clase dirigente europea no ha querido aceptar ni prepararse para recibir. Como no nos gusta construir Auschwitz en nuestro territorio le estamos pagando a Erdogan[1] para que desacredite a las personas que escapan de la guerra y construya campos de exterminio para el pueblo kurdo, como hicieron sus ancestros con el pueblo armenio hace cientos de años.

Una nueva forma nacionalismo agresivo está creciendo en gran parte de la Unión desintegrada, gracias al masivo rechazo de la austeridad ordo-liberal.

Un partido nacionalista fanático[2] ganó las elecciones polacas: echen un vistazo a su programa, y verán que basaron su propaganda en una fuerte negativa a las medidas de austeridad, y estuvieron reclamando salarios y pensiones y mejores condiciones para los trabajadores.

Trump está ganando las primarias Republicanas. Hace veinte años Berlusconi tomó el control de Italia y destruyó al país. Ahora Italia está deprimida: los jóvenes investigadores huyen del país, las tasas de mortalidad estuvieron creciendo en los últimos años más que en la Segunda Guerra Mundial, y en el año 2015 cientos de miles de italianos dejaron el país mientras que la esclavitud se está volviendo normal en la agricultura sureña donde los migrantes trabajan doce horas bajo el sol por un puñado de euros. Berlusconi era un payaso gracioso como Mussolini. Después de Mussolini, su imitador alemán no tan gracioso ganó las elecciones. Trump parece ser el no tan gracioso imitador norteamericano del gracioso Berlusconi, y la pregunta es: ¿quiénes son los partidarios de Trump (más allá del KKK)?

Nazismo post-moderno

“Las tasas de mortalidad están creciendo entre los norteamericanos blancos menos educados. Los economistas Anne Case y Angus Deaton informaron en diciembre que las tasas estuvieron subiendo desde 1999 para los blancos no-hispanos de entre 45 y 54 años, y que el incremento más grande ocurre entre los menos educados… ¿Por qué los blancos se están matando de sobredosis o alcoholismo en tasas más altas que los afro-americanos y los hispanos en circunstancias similares?… Y aquí hay una solución al enigma de la tasa de mortalidad: Es probable que muchos blancos no educados en universidades se estén comparando con una generación que tuvo más oportunidades de las que ellos tienen, mientras que muchos negros e hispanos se están comparando con una generación que tuvo menos oportunidades…

Cuando los blancos sin títulos universitarios miran hacia atrás, a menudo pueden recordar que sus padres eran sostenidos por la floreciente economía industrial de la posguerra norteamericana. Desde entonces, sin embargo, el mercado de empleo industrial se frenó significativamente. El salario por hora de los hombres con estudios secundarios completos cayó un 14 por ciento entre 1973 y 2012, de acuerdo con análisis de datos del Instituto de Economía Política (EPI)”.  (Andrew Cherlin: ¿Por qué aumentan las tasas de mortalidad de los blancos?, NYT, 22 de febrero de 2016).

Aunque esté enfureciendo al establishment del Partido Republicano, Trump está expandiendo el ala Republicana al movilizar una audiencia que no solía involucrarse en la lucha política: es claramente atractivo para gente que odia la Política y la Razón. Por eso es que está ganando: porque la Razón y la Política son repulsivas para la mayor parte del pueblo norteamericano.

Los partidarios de Trump, clase media blanca que se siente amenazada por la globalización y las minorías, son la ola emergente de racismo anti-global. Trump representa el inconsciente de un país que fue construido sobre el genocidio de pieles rojas, sobre la esclavitud de millones de negros, y sobre el encarcelamiento masivo contemporáneo. El inconsciente norteamericano acarrea estas cargas, y el Presidente negro desencadenó una locura peligrosa.

En 1855 Joseph Arthur, Conde de Gobineau publicó el libro Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (Essai sur l’inégalité des races humaines), que influenció parcialmente las visiones raciales de Adolf Hitler y el Nacionalsocialismo.

Según Gobineau, la raza es el factor determinante en la historia, y la raza blanca superior -que en su opinión es el único sujeto de civilización- está amenazada por el proceso de mestizaje.

“La palabra degenerar, cuando se aplica a un pueblo, significa (como debería significar) que ese pueblo no tiene más el mismo valor intrínseco que tenía antes, porque no tiene más la misma sangre en sus venas, ya que las continuas adulteraciones han afectado gradualmente la calidad de esa sangre. En otras palabras, aunque la nación lleva el nombre dado por sus fundadores, el nombre ya no connota la misma raza; de hecho, el hombre de una época decadente, el hombre degenerado propiamente dicho, es un ser diferente, desde el punto de vista racial, de los héroes de los grandes tiempos. Estoy de acuerdo con que todavía conserva algo de su esencia; pero cuanto más se degenera, más escaso se vuelve este ‘algo'”. (Ensayo…)

Aunque esté desprovista de cualquier fundamento científico, la teoría de Gobineau ofrece explicaciones plausibles para las ansiedades del mundo moderno en los últimos años. Esta ideología ignorante resurgió de diferentes formas durante el Siglo Veinte y está resurgiendo hoy de una nueva manera: el aparentemente irresistible ascenso de Trump hace resonar las ansiedades de la clase media blanca en Norteamérica. De manera similar, el eco del racismo está resonando en la reacción popular europea contra los migrantes.

La demografía está alarmando a esas personas supersticiosas que creen en la existencia de la raza, y que culpan a la integración racial de ser la causa del empobrecimiento social y al mestizaje de ser la fuente de la decadencia de la civilización occidental.

Más allá de la agonía

Suceden cosas extrañas. Mientras que las personas blancas de mediana edad están votando a Donald Trump, los jóvenes de la generación milenaria[3], aquellos nacidos en la era de Internet, están votando a Bernie Sanders. ¿Cómo se explica esto? No pienso que el voto por el viejo bueno, auto-definido socialista, de Bern esté basado en una estrategia política e incluso diría que éste no es un acto esencialmente político. En mi opinión, este voto es esencialmente el síntoma de un rechazo ético de la guerra, el racismo y la creciente desigualdad. Rechazo ético y estético. Los chicos están mirando a sus padres, a esos cincuentones víctimas y cómplices de la cultura neoliberal, y los ven llenos de agresividad y frustración, competitividad y auto-desprecio, y piensan: no quiero ser tan deprimente. Así que se vuelcan a Bernie, el descendiente de los felices años sesenta, la década maldita de indolencia creativa, sentimientos igualitarios y solidaridad social. No espero que Bernie Sanders sea el Presidente de los Estados Unidos, (aunque me gustaría) pero pienso que su habilidad para atraer a la generación digital es significativa.

El movimiento ético y estético está rápidamente erosionando los cimientos del consenso Neoliberal, en la derecha y en la izquierda.

Necesitamos un proyecto de resistencia, de supervivencia, y lo que es más importante, un proyecto para desenmarañar la fuerza de invención.

Como la Unión Europea está agonizando debemos salvar el núcleo de ese proyecto: la red de trabajadores cognitivos que no se identifican más con las naciones. Debemos transformar esta red en un experimento de autonomía y auto-valorización del conocimiento. La única manera de salvar ese núcleo es emancipar el trabajo cognitivo en Europa del paradigma del mercado. Tenemos que construir la plataforma tecno-política que habilite a los trabajadores cognitivos a cooperar fuera de las reglas de la economía con fines de lucro, para el desmantelamiento y la reprogramación de los sistemas técnicos y del proceso de producción, distribución y consumo.

Marzo 2016

Traducción: Fernando Aita, www.fernandoaita.com.ar

[1] N. del T.: Erdogan, Recep Tayyip (Estambul, 1954) es el Presidente de Turquía desde 2014 (entre 2003 y 2014 se desempeñó como Primer Ministro).

[2] N. del T.: El partido Ley y Justicia (PiS).

[3] N. del T.: Llamada “Generación Y”.

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