El camino a una vida más simple pasa por la biblioteca (pública, escolar, universitaria…)

Los libros son costosos, cada vez más por lo que vemos en el “floreciente paraíso” neoliberal de la baja era Trump. En la loca carrera armamentista en la que las grandes potencias parecen estar enzarzadas, carrera que tiene consternado al mundo, las armas para el pensamiento -los libros- también sufren de una alza de precios indiscriminada.

Con algo de suerte se puede tener, sin embargo, acceso gratuito a miles de libros en una biblioteca pública. Considerése usted sumamente afortunado si hay una biblioteca regularmente surtida, en un radio de 500 metros del sitio donde usted vive.

Ojalá también pueda dedicar un par de horas a la semana -al menos- para visitar su biblioteca, haciendo de lado la pesada carga de trabajar sólo para obtener los recursos económicos indispensables para sobrevivir. Si aprovecha lo que encontrará en la biblioteca, posiblemente en menos de lo que imagina podrá mejorar sus ingresos, sus relaciones familiares y su vida personal en general.

Si no hay una biblioteca pública debidamente surtida en sus inmediaciones, es hora de empezar a solicitar una, lo que puede hacer la delicia de los niños y jóvenes de su familia y las que habiten en los alrededores.

Según recuerdo, CONACULTA considera que debe haber una biblioteca pública con 5,000 volúmenes, por cada 10,000 habitantes.

Hay que pedir -a los diversos poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y niveles (municipal, estatal y federal) de gobierno, que hagan realidad esa sabia intención.

Con la red Internet es posible crear una biblioteca personal totalmente digital, aunque para aprovecharla es necesario acostumbrarse a leer en la pantalla de teléfonos, tabletas y computadoras.

Dada la contracción económica real que se vive en el mundo contemporáneo, cada vez más jóvenes y adultos consideran como una opción de vida el minimalismo, la reducción y simplificación en cuanto al número y variedad de las pertenencias personales.

Para todos ellos, las bibliotecas serán de una gran ayuda, dejando a los bibliotecarios la tarea de reorganizar todos los libros que deseen leer.

Además, la biblioteca contiene por lo general material que permite ahorrar, sustituir, optimizar, reducir, reciclar y reutilizar infinidad de elementos de nuestro entorno, lo cual también hace de la inversión en bibliotecas una de las jugadas más inteligentes hacia la sustentabilidad medioambiental.

Menor volumen de basura, menor consumo compulsivo, menor acumulación de objetos innecesarios, mayor satisfacción por la posibilildad de aprendizajes constantes y por compartir, vender o regalar lo que ya no necesitamos, y la certidumbre de que todo ello tendrá un efecto positivo en el ambiente, seguramente hará rabiar a algunos gruñones en el mundo.

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