¿Qué hubieran hecho ustedes?

Varias respuestas son posibles ante el planteamiento retórico de quien no pudo hacer otra cosa que clavar un gigantesco puñal económico por la espalda a la nación mexicana: incrementar brutalmente el costo de las gasolinas, recurso que resulta indispensable a lo largo y ancho del cuerpo social para la movilidad de personas y mercancías, es decir “la energía” que permite moverse a la sociedad.

Los efectos en cascada están por venir, y lo único que se le ocurre decir al presidente es lanzar retóricamente un: ¿qué hubieran hecho ustedes?

  1. Ponerse a leer. Leer tres diarios, al menos, cada día, permite formarse un punto de vista, si no totalmente objetivo y certero de la realidad, servirá al menos para contrastar el punto de vista propio con otros, tener acceso a ideas que pueden ayudar a tomar mejores decisiones. Vale lo mismo para tomar cursos, capacitarse, aprender, alfabetizarse para entender los problemas, conocer las experiencias de otros países, proponer soluciones reales.
  2. Consultar con expertos. Hay expertos en las Universidades públicas y privadas que le habrían advertido de las consecuencias del “gasolinazo”, específicamente le habrían advertido que mezclar el gasolinazo con la actuación de grupos de interés para aparentar saqueos masivos, es una combinación pésima y denota el afán de suprimir garantías constitucionales y el derecho ciudadano a la protesta legítima.
  3. Legitimar los procesos electorales. Dado el origen discutible de la investidura presidencial, aparentemente fruto de la compra de votos, con tarjetas tipo Monex y Soriana, debería haberse transparentado el gasto de los partidos que mosquean alrededor del partido en el poder, para quitarle el velo de ilegítimo a quien toma decisiones tan lesivas para la vida del país.
  4. Frenar todas las reformas y convocar a una Asamblea Constitutiva Nacional, para la reconstrucción integral del país, que se ha desmoronado a lo largo de cuarenta años de políticas neoliberales salvajes.
  5. Construir al menos una refinería, aprovechando que ya está la barda multimillonaria que levantó como pudo Felipe Calderón, y producir más gasolinas nacionales, para dejar de depender de la importación a alto costo de las mismas.
  6. Meter en cintura a toda la clase privilegiada, bajar los sueldos de magistrados, legisladores y secretarios, así como la runfla de zalameros que los acompañan en actos protocolarios, para ahorrarle miles de millones de pesos al erario público y destinar esos recursos a crear las soluciones energéticas que México requiere, empleando la ciencia  y la tecnología en energías alternativas.
  7. Dejar de acosar a los maestros de México, que tienen en sus manos cada día la única esperanza de que algún día nuestro país deje de ser el traspatio de Estados Unidos de América.
  8. Dimitir, por inepcia.
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