VW-Mitsubishi, 9/11-7/11, Panamá Papers, Cocula

Fraudes de proporciones mundiales, globales, a la vista de todos.

Los Panama Papers han puesto al desnudo a “autoridades” como Vladimir Putin, David Cameron o Mauricio Macri, “intelectuales” como Mario Vargas Llosa, “artistas” como Pedro Almodóvar, “deportistas” como Messi, involucrados plenamente en acciones de evasión de impuestos -cuando el pregón constante es que pagar contribuciones es una “obligación ciudadana”.

Empresas prestigiosas a nivel mundial, como Volkswagen y Mitsubishi, han admitido públicamente que durante mucho tiempo (Mitsubishi desde hace 21 años) han falseado información sobre sus productos -rendimientos o emisiones contaminantes- para “cumplir” con requerimientos comerciales en diversos países del mundo, cuando por otro lado exhiben y propalan su compromiso permanente con el ambiente, la calidad y la “excelencia” tecnológica.

En días muy recientes, en plena precampaña por la presidencia de Estados Unidos, el candidato republicano, Donald Trump, profirió una expresión desafortunada donde los dramáticos acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York, se convirtieron en una alusión grosera a una famosa cadena de tiendas de conveniencia, “Seven Eleven”.

¿Lapsus lerdo o indirecta cínica?

Aunque no parece la intención de Trump la de demeritar o ridiculizar lo que todos presenciamos en la TV mundial como un “ataque” perpetrado con “aviones comerciales” secuestrados por “árabes terroristas”, a las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio en Nueva York, (ataque que desató una re-invasión de Irak, el endurecimiento de todas las medidas de seguridad aeroportuarias por ejemplo, el auge de la hiper-vigilancia y el espionaje masivo y descarado de autoridades, sobre todo las estadounidenses, en todo el mundo), llama la atención el desarrollo que a más de 15 años de distancia han tomado las investigaciones ciudadanas sobre dicho “ataque”.

Revisando los archivos de video de dos cadenas multimillonarias que transmitieron en tiempo real, durante el día de los hechos en Manhattan, MSNBC (http://www.archive.org/details/nbc200109110831-0912) y CBS (http://www.archive.org/details/cbs200109110831-0912), emerge un gran número de preguntas que seguramente nos hicimos en aquella fecha, pero que hoy adquieren un cariz aún más preocupante.

Se pregunta uno sobre la autenticidad, sobre la veracidad de lo transmitido en esos momentos por tales corporaciones, sobre el vínculo entre lo que difundieron, lo que dijeron los conductores de noticias, los “testimonios” de los entrevistados, y sobre la intervención o aprobación de las autoridades federales norteamericanas a lo largo de las transmisiones en todos esos momentos, así como lo que otros testigos tienen que decir.

Se abre un enorme interrogante sobre la ética del periodismo y la forma en que se escribe la historia reciente del mundo.

Se pregunta uno cómo dos empresas de esa talla pueden tener, cada una, una sola cámara destinada a un acontecimiento tan dramático (debieron tener varias cámaras, sin contar con teléfonos celulares, equipos de aficionados, etc., pero no se dieron a conocer las grabaciones), ubicada además aparentemente a kilómetros del sitio de las Torres.

Durante la mayor parte de su cobertura se dedicaron a entrevistar telefónicamente a personas, por medio de preguntas ociosas hasta cierto punto. Y solamente NBC mostró la silueta de un avión oscuro chocando contra la torre. Aunque todas las tomas muestran un nivel elevado de iluminación, lo que transmitieron fue como la silueta de una nave sumamente oscura para la hora del día (temprano en la mañana), la visibilidad en esos momentos, que permite incluso apreciar detalles de edificios vecinos, etc.

Durante el tiempo que media desde que mostraron el incendio en la Torre 1 hasta el impacto en la Torre 2, se ven varios helicópteros volando alrededor de los edificios, pero no se aprecian tomas de primeros planos o acercamientos en las transmisiones de esos primeros y cruciales momentos. Hay que mencionar alguna excepción breve, sobre todo porque difundieron tomas -al parecer desde un helicóptero- de la abertura ovoidal que se apreciaba en la Torre 1, pero nada más.

NBC muestra (31:42) un objeto pequeño, ligeramente mejor iluminado, aproximándose desde la bahía, hacia la Torre 2, seguido de una gran explosión en esa Torre, pero ese objeto no parece tener ningún parecido con la curiosamente oscura silueta, considerablemente más grande, que vuela hacia esa torre, como lo mostraron en (32:38).

Revisando la “conspirología” del ataque a las Torres Gemelas en Youtube, es posible encontrar actualmente toda una serie de análisis -algunos cuadro por cuadro- que apoyan la llamada Hipótesis del Ataque sin Aviones, o sobre el uso de nano-termita o alguna otra clase de explosivo de demolición, capaz de fundir el núcleo de acero que sostenía las torres, explicar la pulverización de las torres y sus contenidos en medio del aire, lo que parece más un trabajo de ingeniería de demolición finamente planeado y controlado, así como entrevistas y testimonios de especialistas que dudan de que las imágenes transmitidas de los aviones hayan sido de aviones de las aerolíneas señaladas.

Al menos uno de los autores de las limitadas tomas existentes de ambos ataques, nunca ha brindado entrevistas respecto de sus grabaciones. Otros especialistas en efectos especiales generados por computadora, han señalado que, lo que se ha mostrado al mundo miles, tal vez millones, de veces, es un trabajo defectuoso de sobre-posición o montaje y edición digital de video. En alguno de los análisis se muestra, por ejemplo, la punta del segundo avión “sobresaliendo” durante algunas fracciones de segundo, en la cara opuesta a la que ocurrió el impacto, algo que sin duda es imposible.

CBS (pobrecitos) ni siquiera tenía otra cámara para mostrar el impacto del segundo avión, solo difundieron un pequeño segmento de la parte superior de algún tipo de “fuselaje”, antes de la explosión en la Torre 2 (31:42).

Tenemos que creer, además, que en ninguno de los varios helicópteros que se ven sobrevolando la zona de las Torres, había cámaras de video, para mostrar más ángulos reveladores de los hechos.

Así que el “Nine Eleven”, puede que sea realmente un “Seven Eleven”, no por fraudulento menos criminal, de proporciones equivalentes a las mundiales cuentas alegres de Volkswagen y Mitsubishi, o la civilizada transparencia financiera de los líderes mundiales, que quedó expuesta con los Panama Papers.

Aquí en México, los expertos argentinos dieron a conocer versiones de algunos detenidos por la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, adonde mencionan –contradiciéndose– que con: a) 20 litros de gasolina de un contenedor (según El Chereje), o con b) 10 litros en dos contenedores (El Cheques) o con c) gasolina “y un chorrito” de diésel (El Jona) – o sus equivalentes-, evidencia suprema de la “verdad histórica” de Murillo Karam, redujeron “a cenizas” los 43 cuerpos de los estudiantes normalistas.

Científicamente hablando, parecen más probables otras teorías: que ya muertos, los arrojaran en pantanos de la región, o usando helicópteros o aeronaves, los arrojaran mar adentro (en el Pacífico ¿cuándo los irían a encontrar?), que los cremaran en instalaciones especializadas, o que los disolvieran en alguna sustancia como el ácido per-clórico, o nítrico, sustancias que disuelven incluso los metales.

¿Si dos empresas, una alemana y otra japonesa, con tradiciones culturales tan sólidas, o sujetos que viven bajo los reflectores de los medios, pueden mentir en forma tan grande, por qué no habría de hacerlo un gobierno?

En el décimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001, testigos expertos en diversas disciplinas -física de materiales, arquitectura, construcción/demolición, aeronáutica, etc.- se reunieron en la Universidad Ryerson en Toronto, Canadá, para presentar sus investigaciones, basadas en evidencias sólidas, que pone en cuestión la “historia oficial” sobre el 11 de septiembre. A este encuentro se le conoce como las Audiencias de Toronto sobre 9/11. Hay una versión de cinco horas de grabaciones que muestra lo que ocurrió a lo largo de las audiencias.

“Necesitamos conocer el pasado para entender el presente y anticiparnos al futuro.[…] La verdad histórica es muy diferente de la verdad oficial.[…].

“La reconstrucción oficial de los hechos que emitió la administración federal estadounidense ha sido manipulada. La opinión pública no puede aceptar las inercias y el descuido de las autoridades estadounidenses. Este panel confía en que la justicia en Estados Unidos y su voluntad de aceptar la verdad. No obstante, si la inercia y el descuido continúan, podríamos estar obligados a iniciar denuncias legales ante la Corte Internacional de La Haya, de acuerdo al Artículo 7, este artículo establece que es jurisdicción de esa Corte el vigilar los crímenes contra la humanidad. La Corte Internacional de la Haya fue establecida para vigilar a los pueblos del mundo, contra los crímenes cometidos fuera de guerras declaradas. No es asunto de intervención, sino de justicia y de solidaridad”.

Fernando Imposimato.

“Uno de los artificios retóricos empleado por los historiadores oficiales es que nosotros, los críticos, “no mostramos respeto” por los fallecidos [el 9/11]. Por el contrario, parece importante decir que al buscar realmente las verdaderas fuentes de su tragedia, de sus muertes, les demostramos verdadero respeto”.

Richard B. Lee

“Nos hemos enfocado en la evidencia más fuerte y en la última argumentación, de que la versión oficial del 9/11, es falsa. Cualquier persona de mente abierta, desde mi punto de vista, que busque realmente la verdad, y esté dispuesta a examinar la evidencia, con apoyo en investigación real, con el poder de testigos bajo juramento, y con la voluntad política de arrojar luz sobre el secreto gubernamental, la evidencia no va a ser posible ser suprimida. Nuestro éxito depende de mayores progresos en cambiar percepciones públicas. Y eso depende de nuestra habilidad para abrir mentes ante la evidencia perturbadora de que, una parte de nuestros “gobiernos democráticos”, es culpable de asesinatos en masa de sus ciudadanos. Y en este punto, hay serios obstáculos por superar. Nosotros queremos realmente iniciar un largo proceso para reconstruir la confianza en el Estado democrático, y la única forma en que podemos hacerlo, dentro de la ley, es obligar al gobierno a atender las necesidades legítimas de los ciudadanos para saber, para ver y para ser oídos. No podemos, no debemos, confiar en un gobierno discrecional que opera en las sombras, cometiendo atrocidades usando los instrumentos del poder para mantenernos en la oscuridad. Dejarlos libres, alrededor del 9/11, festinando en lo oscuro, nos conducirá a la pérdida última de confianza. Este debe ser un movimiento que recree la verdad, a través de la investigación verdadera. No lo puede hacer un poder extranjero, o un cuerpo internacional.

“Si éste ha de ser nuestro re-nacimiento, debemos ser sus padres y madres.” Herbert Jenkins.

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Montaje digital: Carlos Alberto Sánchez Velasco, a partir de una foto de Richard Drew, “Falling man”, tomada el 11 de septiembre de 2001, retratos de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos en la noche de Iguala, Guerrero, entre el 26 y 27 de septiembre de 2014. Fuente tipográfica: Futura. Montado en iStudio Publisher, para el Mac OS.

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