Este es uno de esos casos, en los que el conocimiento es fuente de dolor. Pero ese dolor debe movernos a actuar para eliminar la causa.

Hay que pensárselo, antes de seguir nutriendo la infamia, en cada acto de consumo que hacemos.

http://ecosofia.org/2011/09/el_coltan_y_los_moviles_de_sangre.html

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