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¡Que vienen las computadoras neuromórficas…!

“Hubo un tiempo en que los hombres dedicaban su pensamiento a las máquinas, con la esperanza de que ellas les harían libres, pero esto sólo permitió que otros hombres con maquinas les esclavizaran”. Dune.

Carlos Alberto Sánchez Velasco

Con justificada sorpresa se puede leer la información:

IBM ha creado una nueva generación de computadoras cuyo funcionamiento se aparta definitivamente de los circuitos de encendido y apagado que caracterizan a los ordenadores que usamos por ahora. Los “estados” de los ordenadores neuromórficos -por estar inspirados en el diseño y funcionamiento de las redes neuronales, en nuestro cerebro- utilizan los operadores booleanos AND, OR y NOT, así como un sistema de conexiones que recuerdan las conexiones sinápticas, y grupos de señales que se acumulan hasta alcanzar “umbrales”, para así desencadenar procesos de cálculo lógico con el mínimo consumo de energía, tal como nuestros cerebros masivamente paralelos procesan, segundo a segundo, billones de impulsos nerviosos y de mensajes neuroeléctricos, hasta lograr presentarnos “una” realidad aparentemente ordenada.

El advenimiento de las computadoras neuromórficas, que ya se encuentra en las primeras fases, permitirá a los ordenadores aprender in situ, tal como nosotros, y tal vez a desarrollar soluciones novedosas a ancestrales problemas de la humanidad.

Sin embargo, puesto que no hay ciencia que pueda vanagloriarse de su neutralidad, y como ya lo advierten pensadores serios y dedicados por completo a avizorar el futuro de la humanidad, como Stephen Hawking, las computadoras neuromórficas, capaces de aprender y tal vez también de crear, pueden revolucionar -para bien o para mal, dependiendo de quién las programe y para qué– la forma en que se organiza la vida de los hombres y las sociedades, a través de la inserción de datos procedentes de casi todo el orbe, en tiempo real y del cálculo de probabilidades, la predicción, la modelización de escenarios, la heurística, etc.

Esto hace reflexionar en los escenarios que ya han sido descritos magistralmente en la ciencia ficción: desde La penúltima pregunta, de Isaac Asimov, hasta la computadora enloquecida, HAL-9000, en la obra maestra de Arthur C. Clarke 2001: Una odisea del espacio, o la computadora-red Skynet y sus cyborgs asesinos, fruto de las pesadillas de Harlan Ellison, decidida a exterminar a la humanidad en la zaga cinematográfica Terminator, o el V.A.L.I.S., de Philip K. Dick.

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Frank Herbert, autor de Dune

Revisando la red, es posible encontrar algunas referencias sumamente interesantes al desarrollo de “una inteligencia como la nuestra”, en la obra de Frank Herbert –Dune-. En la cosmología herbertiana, que incluye descripciones de la evolución cultural en periodos que se miden en decenas de miles de años, la humanidad llega a desarrollar una Inteligencia Artificial que, luego, la esclaviza durante al menos un siglo, hasta que ocurre una yihad Butleriana, algo así como una revuelta neoludita -en un futuro tal vez no muy distante de este momento- que remata con la prohibición secular de jamás volver a desarrollar una inteligencia semejante a la de los hombres.

A partir de ese punto, según la fantasía de Frank Herbert, la humanidad tiende a evolucionar, haciendo a un lado el desarrollo de divisas computacionales, más bien a través de la alteración gradual y lenta de los programas genéticos, heredados de generación en generación a través de linajes, una forma selecta de eugenesia, hasta la emergencia de un individuo super-desarrollado, que ayudaría finalmente a ordenar el universo.

Ya de por sí resulta preocupante el escenario -éste, inmediato- del despido masivo de trabajadores de todo tipo, porque los primeros robots ya dan muestras de poder realizar muchísimas de sus tareas habituales. A ello habría que responder fuertemente desde el campo de la educación, promoviendo en primer lugar el desarrollo del pensamiento crítico y creativo entre las nuevas generaciones, atributos con los que posiblemente el hombre pueda conservar alguna forma de liderazgo cognitivo sobre los ordenadores.

Imaginemos ahora que en los centros de innovación y desarrollo de empresas como IBM, Microsoft, Google, Facebook o Apple, se están tejiendo los estratos de una IA global que privilegie para la sobrevivencia a un puñado, a una élite selecta de seres humanos, a expensas de la vida de miles de millones. ¿No habrá ésto ocurrido ya?

Hay que sumar a esas preocupaciones que el tiempo para revertir el ecocidio global, se acaba.

 

 

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