Leer en México, en medio de la crisis global del capitalismo

Dicen quienes estudian el tema de las prácticas lectoras en México que ahora se lee más que nunca. Sin embargo, la forma y contenido que adoptan esas prácticas lectoras deja aún mucho que desear, si consideramos el cambio cultural y político que debería venir aparejado a tal incremento en la frecuencia del acto de leer, en el volumen, y se esperaría que también en la calidad de lo leído.

Tal parece que el conundrum de las tecnologías de información, el mercado editorial y la cultura lectora de los ciudadanos -al menos en México- parece estar delineado fuertemente por el marketing de best sellers, la recomendación de boca en boca, pero se nota enormemente la ausencia aún de los más tímidos requerimientos de la academia: en resumen, queda fuera la literatura fundamental que deberíamos conocer para poder darle un giro de 180 grados al rumbo que tiene el país -y el planeta- en este momento.

Según Amazon en 2015 esto fue lo más vendido -supuestamente, también leído- en México.

  1. Grey: «Cincuenta sombras de Grey» contada por Christian, de E.L. James
  2. Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, de Dale Carnegie
  3. ¡Crear o morir!: La esperanza de Latinoamérica y las cinco claves de la innovación, de Andrés Oppenheimer
  4. Creatividad, S.A.: Cómo llevar la inspiración hasta el infinito y más allá, de Ed Catmull
  5. Cómo trabaja Google, de Eric Schmidt and Jonathan Rosenberg
  6. Y colorín colorado este cuento aún no ha acabado / La vida no se acaba… hasta que se acaba, de Odin Dupeyrón (México)
  7. El Libro de la vida, de Deborah Harkness
  8. Una vida con ángeles: Conecta Con Tu Misión De Vida De La Mano De Tus Angeles: Conoce tu misión de vida y en qué edades se hace presente, de Tania Karam (México)
  9. Pequeño cerdo capitalista: Finanzas personales para hippies, yuppies y bohemios, de Sofía Macías (México)
  10. El amante japonés, de Isabel Allende

Todos estos libros es dable pensar que pueden adquirirse a un alto costo en casi cualquier cadena de supermercados del país, en cualquier Sanborns, o en cualquier terminal de autobuses o aeropuerto del país.

Literatura light mayormente, muy acorde con la venta de alimentos light hipercalóricos y desnutritivos, con ésto se rellena -que no alimenta- la conciencia de los mexicanos. Agreguémos un poco de fútbol y telenovelas y tendremos la fórmula cultural perfecta para que la élite económica y política conserve sus intereses intactos otra década ¡y aún los incremente! ¿A qué precio? ¿Otros cien mil muertos  o desaparecidos, ser vistos a nivel mundial como un país peor que Iraq? No importa, mientras nadie critique, ni cuestione, ni recuerde el pasado remoto ni reciente, a lo cual contribuyen todos los días El Universal, Reforma y claro que siempre sí: Televisa. No importa si pueden ser gobernantes una artista de películas de ficheras, un futbolista o un conductor de programas de televisión.

Observando la lista de los 10 libros más vendidos en 2015, lista difundida por Amazon, nos atrevemos a decir que ese incremento en la práctica lectora, por cuanto a libros comprados se refiere, está influido fuertemente por las producciones fílmicas de Hollywood (50 Sombras…, aunque también podría ser Harry Potter o El Señor de los Anillos…), lo cual en sí ya es lamentable; por esa pseudofilosofía tan difundida del “exitosísmo” (Cómo ganar amigos…, Crear o…, Creatividad S.A. [nótese cómo andamos dando vueltas en círculo], y hasta resulta extraño que no figuren aquí obras de Carlos Cuahutémoc Sánchez), cierta moda tecnológica (Cómo trabaja Google….) y, por los siempre redituables erotismo (50 Sombras…, El amante…) y ocultismo (Una vida con ángeles…; por cierto, seguramente en este 2016, se venderán muchos libros sobre la visita del Papa).

Lo más cercano -al menos por la referencia en el título- a una crítica del status quo imperante en México, es la obra que finalmente resulta totalmente aséptica e indolora de “Pequeño cerdo capitalista”, que irónicamente se extravía entre consejos “para que rinda el dinero”, lejos, muy lejos del más elemental análisis marxista del caos capitalista que asola al país; por más que invoca el término “capitalista” desde el título.

A este paso, si los mexicanos seguimos leyendo las obras perdidas entre las ramas del gran árbol de la cultura escrita, sin ir a las raíces, a las obras fundamentales del pensamiento occidental y aún oriental, sin ahondar tampoco en nuestras propias raíces culturales, seguiremos siendo clientes a modo y clientes cautivos de la “cultura de consumo”, “cultura hiper-light” que permea, hoy por hoy, desde las redes sociales, en la propia Internet, hasta los mass media y la exigua -en ideas- oferta editorial de supermercado, imperante hoy en día.

A este desesperanzador panorama hay que sumarle el estado de las bibliotecas públicas, escolares y académicas, que como lo mandan y disponen las autoridades, es cada vez más desolador.

La inmensa mayoría de las bibliotecas sobreviven sin presupuesto, sin programas sustantivos de acercamiento a una sociedad urgida de conocimientos para potenciar sus capacidades creativas y políticas, de modo que siguen acumulando polvo y hongos; en medio de mares de analfabetismo funcional y de carencia de capacidades, se desperdicia ociosamente el oro de las ideas, depositadas en ellas, sin que a nadie le importe.

 

 

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