Re-ontologizar la educación

Se ha perdido el camino por completo en educación, y a partir de ahí en todos los demás sentidos de la vida del país.

Estos últimos cuarenta años han sido una completa catástrofe nacional: tener más muertos que en Irak y Afganistán es solamente la cereza violenta del pastel autoritario y regresivo en que vivimos.

Si el narcotráfico campea, es el resultado del conjunto de las políticas públicas aplicadas a lo largo y ancho del país, políticas de hambre: abandono al campo, laissez faire mediático, analfabetismo presidencial, pauperización del empleo, descentralización caciquil, olvido de las necesidades educativas de los niños y jóvenes, anarquía federalizada, colusión con los capos, parálisis económica del avionazo.

En el ámbito educativo, los últimos visos de decencia en la función cultural del Estado mexicano, se acabaron con Jaime Torres Bodet. Y eso tal vez es mucho decir, considerando que fue él quien suprimió la palabra socialista del artículo Tercero Constitucional, como fue promulgado por el general Lázaro Cárdenas del Río.

“Artículo 3o. “La educación será socialista Y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social. (1946)”.

Los últimos cuatro, o cinco, sexenios de esperpento del oficialismo fondomonetarista (interesados en la aplicación a rajatabla de las reglas del BM y el FMI en la vida nacional) han sumergido al país en una crisis catastrófica que mantiene a más de 7 millones de jóvenes sin estudiar y sin trabajar, millones de adultos analfabetas, segregación -por la vía de los hechos- de los pueblos indígenas, titulados de licenciatura y posgrado en el desempleo y subempleo, feminicidios al alza, ecocidio con la venia de la SEMARNAT, mientras la corrupción política mexicana alcanza niveles nauseabundos en la escala internacional.

Sonoro fallo educativo nacional que -no obstante- alberga algunas -pocas- luces, por aquí y por allá.

Las evaluaciones de maestros resguardadas por el Ejército, envían a todo el mundo una clara señal de cómo está la educación en México: en su peor fase autoritaria, antidemocrática, patronal-empresarial, extranjerizante (y nada más nos faltaría decir confesional y eclesiástica, para reinstalarnos de vuelta en el virreinato).

No extraña que agrupaciones como COPARMEX festejen todo el retroceso, y que Televisa ponga a sus locutores más populares a tratar de disimular la sima oscura a la que hemos llegado.

“Por otro lado, es indudable que durante los últimos gobiernos ha crecido el poder e influencia de las organizaciones empresariales o “ciudadanas” como Mexicanos Primero, ligada a Televisa, que vienen ejerciendo un activismo abierto en contra de la educación pública y del magisterio nacional. Con respecto al protagonismo empresarial en el campo educativo nacional, se pueden realizar los siguientes cuestionamientos: ¿Desde cuándo los empresarios están tan preocupados por la educación pública? ¿No estarán buscando introducir medidas privatizadoras para participar en el gran negocio de la educación y captar parte de los presupuestos y subsidios estatales a favor de sus empresas? ¿Por qué las grandes cadenas televisivas no revisan y cambian su programación para que esté en función del avance cultural y educativo de la sociedad mexicana, y no de su embrutecimiento?”.

Cita tomada de Jorge Abel Rosales Saldaña: La reforma educativa de Peña Nieto y Televisa.

Con la fase Escuela al Centro y las figuras retóricas de subdirector administrativo, y subdirector académico, continúan los preparativos del banquete-negocio, sobre el cadáver de la educación pública, para el zopiloterío empresarial.

Solamente un esfuerzo arduo, conciente, colectivo, sincero -y sin duda, ríspido- por re-ontologizar la educación desde sus cimientos, considerando para ello toda la experiencia mundial y las necesidades actuales y futuras de conocimientos y habilidades de la sociedad mexicana, permitirá reconstruir lo que alguna vez fue el proyecto educativo nacional -la Utopía Mexicana-, y que fracasó cuando se sustituyeron los fines de la nación, por fines particulares y de extranjeros, es decir, cuando se cometió una nueva traición a la Patria.

La re-ontologización de la educación atraviesa necesariamente el dominio del lenguaje, y el dominio del discurso que encauza las acciones, y por los acuerdos que razonablemente -racionalmente, desde una perspectiva de la complejidad, no de la simplificación- podemos alcanzar cuando hablamos de derechos humanos, educación, paz, ciencia, justicia, tecnología, dignidad, género, arte, indígena, trabajo, capital, globalización, empleo, plusvalía, valor de uso, valor de cambio, capitalismo, desarrollo económico, desarrollo humano, alfabetización, cultura, sociedad de la informacion, sustentabilidad, empoderamiento y democracia.

 

 

 

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