Ayotzinapa-China: los beneficios del poder

¿Quiénes se beneficiaron de la desaparición,  hasta las cenizas, de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa?


(Imagen publicada por Proceso)

1. El ejército (Batallón de Iguala). Porque al no ser llamados a testificar, ni declarar, sobre su actitud presumiblemente omisa, negligente o encubridora -en diversos momentos antes de la desaparición de los estudiantes- a la institución únicamente le queda rendir cuentas y, en su caso dictar sentencia, por y a los militares involucrados con el asesinato de hombres y mujeres desarmados en Tlatlaya, caso por el que ya recibieron una serie de recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

2. El ex-gobernador Ángel Aguirre. Porque al inculparse al crimen organizado a nivel municipal, la responsabilidad por la seguridad en el estado que recae en el gobernador, queda sin cuestionar, a pesar de ser éste amante de la
esposa del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien estuvo o está involucrada plenamente con el grupo Guerreros Unidos, fracción del cártel de los Beltrán Leyva, presuntos patrocinadores de la campaña política del ex gobernador. La investigación no parece que vaya más allá, salvo la parte que tiene un sesgo político claramente perjudicial al PRD.

3. El procurador Jesús Murillo Karam. Porque al mostrar cenizas y huesos calcinados de lo que él supone son los estudiantes normalistas desaparecidos, casi da por cerrado el caso, aunque de palabra afirme que seguirá la investigación.

Aunque dio información llena de contradicciones -por ejemplo sobre la forma en que se calcinaron los cuerpos de los estudiantes, sobre el absurdo de arrojar las supuestas cenizas ¡en bolsas! al río Cocula, donde supuestamente se encontraron- y apenas sostenida en dichos de tres de los supuestos perpetradores, hacen pensar que se trata de un montaje del Estado para dejar a salvo tanto la investidura del ejército, omiso, como la del Presidente de la República, comandante supremo de las fuerzas armadas y quien en todo caso debió estar enterado desde muy pronto, vía inteligencia militar y/o vía el CISEN, de los hechos de Iguala y sus resultados. Dándose aires de suficiencia y de gran responsabilidad, presentando estos resultados cualesquiera, Murillo Karam deja abiertas muchas más preguntas, que las que respondió en una hora de declaraciones, una hora en que declaró que “se cansó”.

Por ejemplo:

  • Si a los estudiantes los incineraron, entonces ¿de quiénes son los 28 cuerpos encontrados  en las narco-fosas y de quiénes son los otros cuerpos en el SEMEFO de Chilpancingo procedentes de otras fosas en Iguala?
  • ¿Quiénes y por qué llevaron esos cuerpos ahí, a las fosas? ¿Qué indagaciones oficiales se habían realizado al respecto y cuáles fueron sus resultados? ¿Qué relación puede establecerse entre esas muertes y la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa?
  • ¿Por qué el Batallón 27 de Iguala no reaccionó de ninguna manera ante dos balaceras con armas de alto calibre: una durante 5 minutos (primer ataque) y luego durante 15 minutos (segundo ataque), ni durante las dos horas y media hasta la desaparición de los estudiantes?
  • ¿Hubo alguna orden oficial, en la jerarquía de mando, al Batallón, de que no se asomaran a las calles a indagar o responder a las balaceras que tenían lugar en esos momentos, antes o después?
  • En función de lo anterior, ¿quién o quienes les dio esa orden y por qué?
  • ¿Por qué no actúo tampoco el Batallón de Iguala cuando se atacó al autobús de los deportistas “Los Avispones”, de Chilpancingo?
  • ¿Cuál es el motivo para desaparecer al máximo los cuerpos de los estudiantes, mientras que a muchos otros asesinados por el crimen organizado, simplemente los enterraron en fosas?
  • ¿Por qué no cuadran los datos de la incineración, como la describen los “testigos,” con algunos datos básicos que habla de una cremación a nivel industrial o profesional, y no en una hoguera hecha de palos, diésel y llantas?
  • ¿Por qué el ejército siempre repele con fuerza máxima las agresiones, y actúa incluso ante conductas meramente sospechosas, y en este caso escandaloso, sangriento, permaneció pasivo, no persiguió ni realizó actividad alguna para detener o interrumpir la matanza y la desaparición?
  • ¿En qué condiciones hicieron tales declaraciones los presuntos detenidos citados por el Procurador? ¿Por qué uno de ellos apareció en los medios masivos de comunicación visiblemente golpeado?
  • ¿Por qué no se utilizaron las señales de los teléfonos de los estudiantes, cuyos números los padres relatan haber informado a las autoridades, para intentar localizarlos mientras aún tenían señal?
  • ¿A partir de qué momento se empezaron a utilizar “perros de rastreo” en la búsqueda de los estudiantes, y por qué hasta entonces?
  • ¿Donde está el comandante de la policía de Iguala y qué avances hay en su localización, etc.?
  • ¿Qué ocurrió cada día, entre que José Luis Abarca y su esposa pidieron “permiso”, y su fuga-desaparición por casi un mes?
  • ¿Por qué, para qué y por cuánto tiempo la PGR estuvo “observando” a la pareja de autores intelectuales sin detenerlos?
  • ¿Qué declararon los alrededor de 200 policías de Iguala, supuestamente detenidos en los primeros días de las investigaciones? ¿Son coherentes entre sí esas declaraciones con las declaraciones de los estudiantes? ¿En qué coinciden, en qué difieren?
  • ¿Cómo es posible que en un entorno de alta violencia y desaparición, pudo aparecer por la mañana en Iguala, el cadáver con el rostro desollado de Julio César Mondragón ?
  • ¿Cuántas narcofosas hay en el estado de Guerrero, cuántas en todo el país?
  • ¿De dónde proceden los recursos financieros que pagaba la esposa del alcalde de Iguala a Guerreros Unidos?
  • ¿Existen otros casos semejantes de colusión entre autoridades y delincuentes en Guerrero o en el país?
  • ¿Por qué si en 2013, la PGR tuvo conocimiento de las características criminales del alcalde de Iguala, no actúo en consecuencia o apuró su detención a fines de septiembre, cuando acababa de ocurrir la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa?
  • Estas son tan sólo algunas de las muchas preguntas que seguramente quedarán sin respuesta en este sexenio, hasta que se integre una Comisión de la Verdad, como la que describen Imanol Ordorika y Adolfo Gilly que pueda allegarse esta y toda la información posible, para dar una respuesta creíble y completa, pero sobre todo certera, a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y de los miles de casos semejantes a lo largo y ancho del país.

4. El Partido Revolucionario Institucional. Históricamente, cuando ha habido magnicidios o genocidios de alguna especie, como el caso de los bebés quemados en la Guardería ABC, el asesinato de Luis Donaldo Colosio, los más de 100 mil asesinados durante el gobierno de Felipe Calderón Hinjosa, o en este caso de la desaparición de estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, el Partido que se rasga las vestiduras pidiendo “alto a la violencia”, que señala con dedos flamígeros al PAN, o al PRD en el caso más reciente, es el PRI, aunque todos los hechos apuntan a que han sido administraciones del PRI, procuradurías del PRI, y alianzas entre el PRI y el PAN, las que han creado todas las condiciones necesarias para que ocurran estos hechos, así como para dar carpetazo a las investigaciones de posibles crímenes de Estado a lo largo y ancho del país.

5. Las televisoras. Porque la desaparición de los estudiantes normalistas les da un descanso sobre los señalamientos al crimen de Estado cometido en el gobierno de Enrique Peña Nieto, y pueden enfocarse en los desmanes de algunos miembros anarquistas que se infiltran en los espacios y momentos de la protesta ciudadana.

6. El jefe del ejecutivo, Enrique Peña Nieto. Porque al presentar cenizas y huesos calcinados, el Procurador General de la República le dio el “pase de salida” a Enrique Peña Nieto para su viaje a China, porque está prácticamente diciendo a los padres que es inútil que insistan en la presentación de sus hijos, vivos, o de que le exijan cualquier responsabilidad al Ejecutivo, quien recientemente “firmó” compromisos con los padres de familia que exigen justicia.

Por si no fuera suficiente, Carmen Aristegui y su equipo de noticias, dieron a conocer la increíble noticia de la propiedad de la esposa del Presidente en Lomas de Chapultepec: una residencia de más de 80 millones de pesos, en una zona de alta plusvalía de la ciudad de México. ¿Cómo se explica que pueda pagar tan formidable fortuna por el inmueble? ¿Qué relación guarda la propiedad de esa casa con la empresa china Higa, a la que se adjudicaron miles de millones de pesos en contratos desde que Enrique Peña Nieto era gobernador del Estado de México? ¿Por qué canceló Peña Nieto el contrato para la construcción del tren México-Querétaro, y el asunto casi se vuelve un altercado diplomático entre México y China en la víspera de Enrique Peña Nieto allá? en suma ¿A qué fue exactamente Enrique Peña Nieto a China, frente a las escandalosas declaraciones de su Procurador, Murillo Karam?

En conclusión: la versión “increíble” de Murillo Karam, sobre la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, deslinda de responsabilidades al Ejército, al Gobierno Federal, a la propia PGR y sus órganos de investigación, al ex-gobernador Aguirre y otros importantes funcionarios del gobierno municipal, estatal y federal, por los hechos que antecedieron y que sucedieron a la matanza y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

La herida de Ayotzinapa permanecerá profundamente, dolorosamente, abierta, para la inteligencia y el sentir de muchos mexicanos, mientras las autoridades responsables NO impongan justicia, no den respuesta.

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