Por Héctor Kaknavatos (1920-2010)

Primero: te quieren inofensiva y que olvides;

y luego una buena amiguita

tierna

prometedora

los infames.

Mi voz raza de alto horno por el lado

abierto del gato montés, por la subida

de las nueve cuerdas del látigo

y el sol una serpiente en el alambre.

No olvides: escúpeles.

Que esperen a que te apague con agua

o de acuerdo con la receta de antiguos

griegos de Siria

que esperen los infames.

* * *

Esta poesía, aparecida en la versión 1023 de La Jornada Semanal, el pasado 12 de octubre de 2014, venía insistentemente a mi recuerdo, al leer sobre las atrocidades cometidas por agentes del estado, en Iguala, Guerrero, sobre la persona del estudiante normalista de Ayotzinapa, Julio César Mondragón, atrocidades demasiado infames para mencionarlas ahora.

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