Ayotzinapa, uno

“Y todo el mundo se sorprendía

al ver las explosiones de la vida

en aquel país

presidido por la muerte.”

Cuando se los llevaron

nos dejaron sin nosotros.

Los cínicos se los llevaron,

los sin raíces.

Una madre que busca a su hijo

¿qué es, sino un corazón enfurecido?

Un hermano perdido

¿qué es, sino una herida siempre abierta?

Un ejército cómplice

¿qué es, sino la más absoluta miseria?

Armas para defendernos,

vueltas en armas para masacrarnos.

¿Adónde iremos a vivir, a morir,

sino es aquí en nuestra tierra?

Para asegurarse más sobornos,

quisieran vernos muertos a todos.

Para asegurarse una vida holgada,

quisieran desaparecernos a todos.

De mil formas inesperadas

(inesperadas, aún para nosotros mismos)

no lo vamos a permitir.

Carlos Alberto Sánchez Velasco (2014)

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