Carta a la Junta de Gobierno

Envia Jaime Fisher carta a la Junta de Gobierno sobre la sucesión en la UV

– Pide a los miembros de la Junta que elijan a alguien no relacionado con el Gobierno ni con la rectoría actual
– Les sugiere que tengan buen juicio, prudencia, respeto por sí mismos, por su propia dignidad e inteligencia 

15/07/2013

Fuente: alcalorpolitico.com

“Respetables señores editores:
“Adjunto al presente un artículo relacionado con la sucesión en la rectoría de la UV.
Tal vez pueda tener cabida para publicarse en su prestigiado medio de información.

“Reciban un cordial saludo

“Jaime Fisher
“Investigador del Instituto de Filosofía de la UV

Carta a la Junta de Gobierno

Jaime Fisher

Distinguidos miembros de la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana:

Anima a esta carta el mismo motivo académico-político que los reúne a ustedes, a saber, el proceso mediante el cual se ha de designar rector(a) de nuestra universidad por los siguientes cuatro años; aunque lo que tengo que decirles tiene que ver más con ustedes mismos, con lo que han sido, con lo que son y, sobre todo, con lo que se hayan de convertir en el futuro cercano como resultado de sus propias acciones y omisiones al respecto, pues, como bien saben todos, cada quien es hijo de sus actos.

Con ninguno de ustedes tengo amistad o enemistad (al menos por el momento), y sólo dos entre ustedes -hasta donde sé y me alcanza la memoria- tuvieron la desventura de toparse conmigo como alumno en un salón de clases. Sólo a esos dos conozco -y ellos a mí también-, y por eso comienzo refiriéndome a ellos. Ambos son especialistas connotados -por lo menos acá en el llano- en temas de historia, sociología y política. Una buena parte de sus vidas la dedicaron al estudio de estos asuntos en nuestro país; y por ello conocen bien las prácticas priístas caracterizadas por la sumisión frente al poder y el rechazo a todo asomo de autonomía individual e independencia de criterio, fenómenos éstos brillante y suficientemente abordados, entre otros, por Daniel Cosío Villegas -a quien, por cierto, citaban y se referían con admiración y respeto en sus cursos. Pero hace tiempo que olvidaron a don Daniel y el contenido de sus estudios, o bien han sido víctimas de una especie de esquizofrenia político-intelectual, pues, por un lado, critican de manera certera (o al menos solían hacerlo) los rasgos prototípicos del sistema y de la cultura política nacional; pero, por otro, hoy reproducen de manera ampliada y muy eficiente (sobre todo para su propio beneficio) esos usos y costumbres de ‘la línea’, ‘la cargada’ y la zascandil sumisión ante quien sea que detente el poder o el ejercicio del presupuesto; aunque de preferencia ambos, pues, si bien poder y presupuesto no son lo mismo, a ellos les resulta igual. Otros académicos más desvergonzados aún, y como quien eructa, se refieren a tal proceder como ‘ser institucionales’ (¡sic!).

Pero vayamos al punto ya. Todos ustedes saben que la candidatura del Dr. Víctor Arredondo Álvarez a la rectoría es un insulto a la inteligencia de los universitarios, de los ciudadanos veracruzanos y de todos los contribuyentes mexicanos. Esa candidatura -además de inmoral e ilegal- tiene todas las huellas digitales de los usos y costumbres priístas; y también panistas y perredistas, y etc., (no quiero que alguna militancia se sienta discriminada o excluida). No estoy hablando -por lo menos no todavía-, de la ‘capacidad académica y administrativa’ del aquí indiciado Arredondo, sino apenas estoy señalando su insolencia e impudicia política: ¿de verdad cree que es necesario para la universidad ¡un tercer periodo! con él como rector? Sé bien de su jactancia personal y de su demencial autocomplacencia, nutridas ambas por la infame y despreciable turba de saltimbanquis que le rodean. Según éstos, Arredondo siempre tiene la razón, incluso cuando se equivoca -y especialmente cuando se equivoca-, la razón la tiene Arredondo. Mi opinión, por supuesto, es muy distinta: creo que la Universidad Veracruzana merece respeto, particularmente de parte de los miembros de la Junta de Gobierno al momento de elegir al rector; pero también de los ex-rectores: ninguno de estos puede sentirse imprescindible para lograr los fines de la U. V.; aunque bien pueda alguno de ellos -como parece ser el caso- considerar a la U. V. como un medio imprescindible para el logro de sus fines personales: ‘no tienen llenadera’, se dice. O tal vez, desde el punto de vista etnográfico, se trate de una simple ‘costumbre institucional’ típica de la cultura política mexicana: parafraseando al inefable profesor Hank González podría decirse que ‘un rector pobre es un pobre rector’.

No dudo que el Dr. Arredondo cuenta ya con el apoyo de gente poderosa, muy poderosa económica y políticamente, en la universidad y más allá de ella; gente tan poderosa como el exgobernador Fidel Herrera y el exbanquero Roberto Hernández, que pueden influir en el sentido del voto de algunos de ustedes, es decir, pueden entremeterse más en la ya de suyo precaria ‘autonomía universitaria’.

Yo quisiera tener la bien fundada esperanza de que en la mayoría de la Junta tendrán cabida la independencia de criterio, el buen juicio, la prudencia y, sobre todo, el sentido de la proporción, esa ratio de que hablaban los antiguos y que, al estar justo en la base de la rationalidad, no sólo tiene un sentido estético, sino que más bien cobra una referencia ética y política. En pocas palabras, quisiera tener la bien fundada esperanza de que en la mayoría de ustedes tenga cabida el respeto por ustedes mismos, por su propia dignidad e inteligencia, que son parte de la inteligencia y la dignidad de la universidad pública mexicana. Pero no la tengo bien fundada, sino apenas desenfundada, la esperanza.

Como ven soy por naturaleza desalentado, amén de pesimista. Pese a lo dicho, tienen ustedes la oportunidad -que humildemente les sugiero no desperdiciar- para demostrar que yo -y todos aquellos que tienen una opinión similar a la mía-, estamos equivocados; y que por lo menos la MAYORÍA de los miembros de la Junta de Gobierno ni se van a ‘la cargada’ ni reciben ‘línea’ del rector ni del gobernador, que no reproducen los usos y costumbres arriba señalados, que la Junta de Gobierno sí tiene autonomía, y que TODOS sus integrantes son moral y políticamente íntegros, pese al lamentable cambio operado en el punto de vista de ese par líneas arriba aludido.

Por ello y para ello creo que: 1) no pueden ustedes (es decir, no deben) elegir ¡otra vez! al Dr. Arredondo; 2) deben elegir a un candidato que no tenga filiación con el Cartel de la loma de rectoría ni con el palacio de gobierno, es decir, tampoco pueden elegir al Dr. Porfirio Carrillo; y 3) deben elegir al aspirante cuyo perfil, currículum, trayectoria académica y plan de trabajo para la Universidad Veracruzana mejor sirvan a los fines de la investigación, la docencia y la difusión de la cultura.

Sé bien que estos son meros buenos deseos, pero siempre es mejor tenerlos buenos que malos, los deseos. Por eso deseo a todos ustedes que se conviertan en lo mejor que sus propias decisiones alcancen a permitirles, pues eso sería también lo mejor para la Universidad Veracruzana.

Reciban un cordial y muy respetuoso saludo

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