La corrupción erosiona de manera implacable los fundamentos de los estados-nación

Una de las consecuencias de la corrupción en la administración pública y en las empresas es la agudización de los problemas de comunicación y flujo de la información verídica y comprobable desde -y hacia- los gobiernos y las empresas. Los procesos de información y comunicación son vitales para el buen funcionamiento y operación del gobierno y las corporaciones y hacia la sociedad, para la transparecencia y la rendición de cuentas, por lo que el incumplimiento de normas, o su violación deliberada, la omisión de registros o comprobaciones, que ocurren debido a prácticas corruptas, expone a la administración pública y privada a riesgos graves entre los que se cuentan: desfalcos, saqueos, desviación de recursos, autopréstamos, lavado de dinero, etcétera. Todo ello repercute con daños extensos e  irreparables en el entorno social (desempleo, prácticas monopolistas, violación de derechos humanos, accidentes).

En última instancia, según el Foro para la Política Global, debe decirse que “la corrupción erosiona de manera implacable los fundamentos de los estados-nación”.

La incapacidad de las organizaciones para detectar fallos, errores o riesgos dentro de la propia institución, o tratándose de empresas, en sus productos o servicios, como resultado de la ocultación de información, o su alteración como parte de prácticas corruptas, se traduce en una disminución de la capacidad para la dirección adecuada de los asuntos (públicos o comerciales) que competen a la organización o empresa, y para dar respuesta a imprevistos, o para resolver problemas emergentes.
La corrupción genera incertidumbre en las instituciones y negocios y desconfianza e inseguridad en el entorno social. Los mecanismos legales que deberían dotar de transparencia al funcionamiento de las organizaciones, son desbordados, pasados por alto -violados, transgredidos- cuando hay corrupción, atrayendo de manera inevitable inestabilidad sobre los sistemas.
En nuestro país, un caso que demanda toda nuestra atención, como la ameritan muchos otros que se han presentado en los últimos años (accidentes mineros y en instalaciones petrolíferas, de traslado de materiales peligrosos, en la dotación de servicios básicos estratégicos, como el de agua potable), es el de un incendio en una guardería habilitada en una bodega en la ciudad de Hermosillo, Sonora, y que ha provocado la muerte de 46 infantes hasta ahora.

El Foro para la Política Global, es un órgano consultivo de la Organización de las Naciones Unidas que tiene como propósito supervisar los procesos de toma de decisiones por parte de políticos y diplomáticos, que afectan a la humanidad, frecuentemente con escaso control democrático y rendición de cuentas. El Foro para la Política Global es un organismo integrado por ciudadanos de diversas partes del mundo, que realiza investigaciones en áreas como la seguridad, la paz, la guerra en Irak, la política social y económica global, la globalización, el funcionamiento financiero de la propia Organización de las Naciones Unidas, organismos no gubernamentales, sobre el tema de la justicia internacional y del papel de los estados y la soberanía. Este organismo emite reportes y análisis relacionados con las acciones que se deben emprender para que el impacto de políticas regionales y nacionales sea el más benigno posible. Entre los renglones sobre los que han enfocado su atención, desde su fundación en 1993, están los que tienen que ver con la corrupción y el lavado de dinero, asociado a actividades ilícitas como el narcotráfico.
Viene al caso hablar del Foro para la Política Global, así como del incendio de la guardería en Hermosillo, Sonora, desde la perspectiva de las instituciones que, como las bibliotecas, tienen un gran compromiso social con relación al acceso y difusión de conocimientos, el respeto al derecho a la información y el avance de la democracia, a través de la participación de la sociedad en la discusión y toma de decisiones informadas, sobre todos los asuntos de interés público.
El caso de la muerte de 46 niños en las trágicas circunstancias que se dieron en Hermosillo, Sonora y el riesgo latente de que, de no actuarse pronto para que se aplique la justicia, se repare -hasta donde es posible- el daño, y se verifique que las guarderías subrogadas del Instituto Mexicano del Seguro Social y de la SEDESOL no representan riesgo para la vida de más infantes y sus familias, se agudice la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones, prevalezca la impunidad y el sentimiento de indefensión jurídica y de todo tipo, y se dé así pauta a reacciones sociales o individuales que pueden tener consecuencias lamentables. La sociedad debería preocuparse activamente por que casos como el Hermosillo, jamás se repitan.
El Indice de Percepción sobre la Corrupción (CPI), en 2008 ubicó a nuestro país en el puesto 72, compartiendo ese lugar con Swazilandia, un reino semidesértico en el sur de África con poco más de un millón de habitantes, una densidad de población de 59 habitantes por kilómetro cuadrado, un producto interno bruto de casi seis mil millones de dólares, y un ingreso per capita de $5,635 dólares anuales.
Nuestro gigantesco país, comparado con el reino de Swazilandia, es un coloso rodeado de mares, poseedor de uno de los índices de biodiversidad más grande del mundo, con riquezas petroleras y minerales y considerables recursos hídricos, con alrededor de 110 millones de habitantes -la inmensa mayoría de los cuales está en edad escolar o productiva-, con una densidad de población de 55 habitantes por kilómetros cuadrado, un producto interno bruto de un millón quinientos cincuenta y nueve mil millones de dólares, e ingresos per capita de $14,560 dólares anules.
¿Cómo es posible que en un país tan grande y con tantos recursos, económicos y humanos, se permita que 46 bebés queden encerrados en un incendio en una bodega habilitada como guardería, sin las condiciones mínimas de seguridad, ni salidas de emergencia adecuadas, con el saldo fatal que conocemos, y que no haya responsables? ¿Qué más necesita la sociedad para alarmarse y ponerse en acción para evitar que estos acontecimientos y otros originados en la corrupción y la indolencia de autoridades, se repitan?
El abismo económico que separa ya al sector de mayores ingresos, de la inmensa mayoría de mexicanos que sobreviven con ingresos mínimos, abismo ahondado por la crisis económica y el desempleo, debe alarmarnos a todos, no menos que los niveles de corrupción e impunidad que han permitido tal concentración de riqueza y privilegios en manos de unos pocos, con las consecuencias que están a la vista de todos, para los hijos de los hombres y mujeres trabajadores de este país.
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Un comentario en “La corrupción erosiona de manera implacable los fundamentos de los estados-nación

  1. En las profundidades de los intereses burocráticos, la suerte de los archivos es la que menos ha interesado al stablishment político, solo manoteos ajenos a su conservación y custodia acechan a los documentos de gran relevancia para el país y que por ese hecho afloran los equivocados manejos en la administración pública gubernamental: ¿qué se logra?, un rompimiento en el esquema general de la planificación oficial si no hay un cuidadoso diseño.

    Cuando uno contempla frente así el panorama archivístico en México, se desprenden muchas dudas del tejido perverso que protege a la clase política: la impunidad. Transparentar las funciones del quehacer público gubernamental en sus distintos niveles de gobierno (Federal, Estatal y Municipal) se ha dicho hasta el cansancio y no se ha cumplido del todo; vigilar la “actuación” de los funcionarios e instrumentar operaciones jurídico-administrativas señaladas -entre otras- en la ley de transparencia y acceso a la información pública, ayudará en buena medida a observar con lupa cada movimiento burocrático que se desprenda de la llamada Cédula de Identificación Ciudadana, por lo que, la organización y custodia de los archivos institucionales será la columna vertebral, el eje rector en ese delicado capitulo de los hábitos del poder con el manejo de los archivos y de la información en la historia de nuestro país y, ¿si a la vista de todos no se llevan a cabo los procesos debidos a la que tanto damos notoriedad?, ¿cuál es su verdadero propósito: un Estado vigilante, mirando a escondidas?, las preguntas sobran y las respuestas deshilachadas nos esperan en los próximos días.

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